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Vacunación en perros y gatos, ¿cuando es realmente necesario? (Parte 2)


En uno de los últimos artículos hablamos de las vacunas, qué son y para qué sirven. Seguimos con este controvertido tema, con las enfermedades infecciosas y que plan de actuación poner en marcha.


La WSAVA (World Small Animal Veterinary Assosiasion) ha establecido guías para recomendar las diferentes vacunas: vacunas Core-recomendables y No-Core-opcionales (las cuales se utilizan según la zona geográfica y el potencial riesgo de infección, el estilo de vida y beneficio, puesto que no existe una clara justificación científica para sus administración).



¿CUALES SON ESAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS QUE PUEDEN AFECTAR A NUESTRAS MASCOTAS?


PERROS


PARVOVIROSIS: patología de origen vírico, que se transmite a través de heces, orina y vómitos. Los cachorros son los más expuestos y muchas veces hay un pronóstico infausto. Se manifiesta con vómito, anorexia, diarrea hemorrágica y deshidratación. El virus suele ser muy resistente en el ambiente.


MOQUILLO: se transmite por vía aérea o por contacto directo entre perros a través de la saliva y la descarga nasal. Puede afectar al perro y algunos animales salvajes como el zorro y lobo. Una infección natural puede causar fiebre transitoria que pasa desapercibida. En ciertos casos, cuando la infección se está desarrollando produce fiebre intermitente, depresión, descarga oculo-nasal y anorexia. Pueden continuar con problemas respiratorios y/o gatrointestinales además presentarse una fase nerviosa, que deja secuelas como neuritis, lesiones de retina, ataxia y convulsiones. Los cachorros son los más expuestos.


HEPATITIS: causada por el Adenovirus canino tipo 1. La transmisión ocurre por contacto directo con animales infectados (orina, heces, saliva) o zonas contaminadas con el virus. Los primeros signos son tos, que pueden progresar a neumonía. Más tarde, cuando el virus entra en el torrente sanguíneo causa diarrea, vómito, polidipsia, convulsiones y 'ojo azul' debido al edema corneal. El virus es resistente a muchos desinfectantes, y los cachorros pueden llegar a morir en pocas horas. Los perros enfermos pueden seguir eliminando el virus por unos meses después de la curación.


LEPTOSPIROSIS: lo primero que hay que destacar es que se trata de una zoonosis, es decir es una enfermedad que se puede transmitir al hombre. El reservorio principal es la rata, que a través de la orina infectada puede contagiar a otros mamíferos. Existen muchos serotipos de Leptospira, pero las vacunas no protegen frente a todas.

La enfermedad provoca fiebre, afectación renal y hepática, gastroenteritis y deshidratación. Según el estilo de vida de cada animal hay que evaluar el potencial riesgo de contagio y proceder o no con la vacunación.


TOS DE LA PERRERA: la causa suele ser multifactorial (Bortetella Boronchiseptica, micoplasmas, virus, etc...) y desencadena una sintomatología respiratoria que puede llegar a provocar neumonía. Normalmente, se suele transmitir por vía aérogena debido al contacto entre perro infectado y perro sano.


RABIA: el virus que la transmite pertenece a la familia Rhabdoviridae. Suele contagiarse por mordeduras de un animal infectado, por saliva en contacto con heridas abiertas y arañazos. También se trata de una zoonosis en cuanto el ser humano puede infectarse y padecer síntomas. Los zorros y los murciélagos representan el mayor reservorio. La sintomatología se manifiesta sobretodo en el sistema nervioso, cambios en el comportamiento, hipersalivación, agresividad, fotofobia, hidrofobia, parálisis, entre otras; no hay tratamiento especifico y acaba con la muerte del animal. En la mayoría de las comunidades es obligatorio vacunar anualmente, excepto en Cataluña, Galicia y País Vasco.


GATOS


PANLEUCOPENIA: es una enfermedad infecciosa de etiología viral que provoca síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea y dolor), falta de apetito, fiebre, deshidratación y disminución de las células en sangre. Puede ser mortal en los gatitos.


RINOTRAQUEÍTIS FELINA: causada por Herpesvirus , los síntomas son mayoritariamente respiratorios (tos, edema conjuntival, fotosensibilidad, descarga ocular y nasal) acompañados por pérdida de apetito y fiebre. El gato puede desarrollar úlceras corneales de difícil resolución. La vacuna no garantiza la protección total pero puede disminuir la gravedad de la enfermedad.



CALIVIROSIS: el Calicivirus felino causa una enfermedad respiratoria similar al resfriado humano (conjuntivistis, estornudos, fiebre). El virus es más resistente respecto al Herpesvirus pero el cuadro que provoca no es tan grave. Normalmente cursa con síntomas respiratorios y úlceras en la lengua. Los gatitos son los más vulnerables: la pérdida de la capacidad de oler la comida empeora su estado dado que no se pueden alimentar adecuadamente. Al igual que para el Herpesvirus, la vacuna no protege al 100% pero contribuye a controlar los síntomas.


LEUCEMIA FELINA: El virus de la leucemia felina está ampliamente extendido entre los gatos de todo el mundo y en los ejemplares infectados persistentemente por él origina una grave depresión del sistema inmunitario. El retraso en el crecimiento y el cáncer son dos de las muchas alteraciones causadas por este virus, que es incurable y puede provocar la muerte. El FeLV puede transmitirse por el acicalamiento mutuo (incluido el de la madre a los gatitos), a través del coito o a través de heridas causadas por mordeduras. El virus está presente en los líquidos corporales, especialmente en la saliva y en la orina y las heces. El virus no sobrevive fuera del cuerpo del gato, de modo que suele ser imprescindible un estrecho contacto entre el animal infectado y el sano para su transmisión. Por lo tanto la vacunación se plantea si hay realmente un potencial riesgo de contagio.


¿QUE DICEN LAS AUTORIDADES AL RESPECTO?


'El acto de vacunar se considera como parte de un plan PERSONALIZADO completo y preventivo para la salud del animal, basado en edad, raza, estado de salud, estilo de vida y contacto con otros animales'.

Según la WSAVA, se recomienda administrar las vacunas esenciales y reducir la frecuencia de vacunación, sobretodo de aquellas no-core.

Hasta hace poco se recomendaba vacunar cada año, pero en los últimos años la dosis mínima capaz de producir el efecto protector se ha ampliado a 3 años: citando la fuente, 'para la mayoría de las vacunas core la duración de protección es considerablemente más larga (si no hasta toda la vida).... numerosos estudios en suero han demostrado que el título de anticuerpos en sangre en perros puede durar 9 años, hasta 14 años en algunos casos...'! Con lo cual, las vacunas esenciales no deben administrarse más frecuentemente que cada 3 años, después de la inyección de refuerzo de los 6-12 meses; un perro que recibe una vacunación cada 3 años tendrá la misma protección que un perro vacunado cada año, ahorrando de esta forma los potenciales efectos secundarios.

Existe la excepción de ciertas vacunas que necesitan un booster (recordatorio al sistema inmunológico) anual (ej. Leptospira) y siempre considerando cada individuo.

En gatos, se demostró también cierta protección a lo largo de los años, llegando a ser de 7,5 años, aunque menos significativa hacia el Herpesvirus.


También es importante remarcar que no todos los animales vacunados desarrollan una buena respuesta, hay razas predispuestas a enfermar porque no producen suficientes anticuerpos-o nada (llamados no-responders), por eso es fundamental averiguar que la mascota esté protegida correctamente.

Desde hace unos años, existe la posibilidad de averiguar la presencia de anticuerpos específicos para algunas de las enfermedades que hemos citado arriba (las recomendadas) y hacer un plan individualizado según respuesta de cada animal. Un resultado negativo al test indicará que el perro o el gato posee escasos anticuerpos o nulos, de modo que la revacunación estaría recomendada en este caso. Cabe la posibilidad que un animal resulte negativo a una sola enfermedad y estar protegido para las otras.



Como siempre pasa con los gatos, son un mundo a parte: la especificidad y la sensibilidad hacia los test es más baja, resultando en algunos casos falsos-negativos, bajando de este modo le fidelidad del test.

Estos test se efectúan en la misma consulta y en una media hora podemos saber si nuestra mascota está adecuadamente protegida.

Lamentablemente muy pocos veterinarios conocen esta opción y siguen re-proponiendo cada año una vacuna que la mayoría de las veces es inútil y un estimulo innecesario al sistema de defensa del cuerpo.


En fin, recalcamos el concepto que la vacunación es un acto médico fundamental, y como tal, se tienen que proceder a todas las precauciones del caso, considerando cada individuo, su estado inmunitario y su estilo de vida. La WSAVA enfatiza el concepto de 'revisión anual de salud'. La vacunación (si procede) sólo es una parte de la visita de revisión anual y en esta visita se toman en consideración el bienestar y el estado general de la salud del animal.

Recordar que una buena alimentación, una vida activa y una familia amorosa son factores fundamentales para mantener una inmunidad fuerte capaz de hacer frente a muchas enfermedades!





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