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Vacunación en perros y gatos, ¿cuando es realmente necesario? (Parte 1)




Cada vez más, los cuidadores son más conscientes y están mejor informados sobre lo que está bien y lo que está mal para que sus mascotas gocen de una vida saludable. Hasta hace pocos años la vacunación anual era considerada una obligación para recordar al sistema inmunitario de estar preparado ante cualquier posible ataque.

Hoy en día, la comunidad científica está de acuerdo en afirmar que la mayoría de las veces no es necesario revacunar cada año, por eso es importante informarse y ser conscientes de los pros y contras.


Pero, ¿ cómo funcionan y porque son útiles las vacunas?


Antes de todo, hablemos del sistema inmunológico y de sus funciones. Se trata una compleja red conectada entre si capaz de destruir agentes patógenos externos protegiendo de esta forma nuestro organismo frente a virus, bacterias y parásitos potencialmente peligrosos.

Existen dos tipos de respuesta:

1) INNATA: se caracteriza por ser la primera en llegar al sitio de la infección, por ser aspecífica (actúa de la misma forma hacía todos los 'enemigos') y su tiempo de acción es limitado. Muchas veces esta respuesta de emergencia es suficiente para frenar un ataque.

2) ADQUIRIDA: es una respuesta que se desarrolla en el tiempo y es especifica para cada patógeno. Por eso, es capaz de crear una memoria inmunológica que entrará en acción durante los siguientes ataques por parte de ese especifico organismo; de hecho, esta memoria perdurará muchos años o incluso toda la vida.



Una vez que se administran, las vacunas estimulan el sistema inmunitario produciendo una respuesta parecida a la de una infección natural, sin causar la enfermedad y sus consecuencias. El punto fundamental es esa memoria inmunológica de la que ya hablamos, es decir, la capacidad del sistema inmunitario en reconocer a los microorganismos externos que habían previamente atacado a nuestro organismo, acortando así el tiempo de respuesta por parte del cuerpo.

Las vacunas son preparados biológicos que pueden estar constituidos por microorganismos muertos, inactivados, fracciones de estos, sustancias producidas por los propios patógenos (por ejemplo la toxina del tétano) o por proteínas obtenidas mediante técnicas de ingeniería genética.


Generalmente las vacunas contienen agua estéril, adyuvantes que potencian la respuesta inmunitaria (por ejemplo el hidróxido de aluminio), sustancias antimicrobianas (por ejemplo los antibióticos y el formaldeido), conservantes (sales de mercurio), estabilizantes para que se conserven inalteradas las propriedades durante el almacenamiento (glutamato monosódico o metabisolfito de sodio).

Estas moléculas son potencialmente peligrosas, especialmente si la administración se repite muchas veces. Por este motivo, si por un lado representan un instrumento muy útil a la hora de erradicar enfermedades, por otro lado hay que ir con cuidado y no abusar de ellos de una forma indiscriminada cuando realmente no hay necesidad de inocularlos.



Como acabamos de decir, existen varios tipos de vacunas, entre ellas tenemos:

- VACUNAS VIVAS ATENUADAS: se obtienen a través de varios pasos en colturas y en cada uno de ellos el patógeno se hace cada vez más débil hasta perder su poder infeccioso, sin embargo mantiene su capacidad de replicarse de modo que el sistema inmunitario sea estimulado lo suficiente. Hay cierta posibilidad de que se desencadene la enfermedad en los individuos inmunodeprimidos o que estén en tratamiento con fármacos inmunosupresores (cortisónicos o ciclosporina). Por ello es muy importante una visita clínica previa por parte del veterinario.

Entre ellas, se encuentran las vacunas contra la Parvovirosis, Moquillo y Hepatítis.


- VACUNAS INACTIVADAS: se utilizan virus o bacterias enteras que han sido previamente inactivadas (muertas) a través de calor o de sustancias químicas (algunas de estas sustancias no podrán ser eliminadas del producto final). La ventaja es que tienen una mayor seguridad microbiológica y estabilidad, aunque llevan más adyuvantes para compensar sus debilidad como estimulantes hacia el sistema inmunitario.

Aquí, se incluyen vacunas contra la rabia, la leptospirosis y el calicivirus.


Todavía no existe la vacuna ideal, que confiera protección de por vida, segura desde todos los aspectos e inocua al 100%.

Seamos cocientes de que vacunar es un acto médico y es mejor hacerlo con criterio y conocimiento.

En el próximo articulo hablaremos más detalladamente sobre las patologías y aclararemos ciertos conceptos para que los cuidadores estén lo suficientemente informados a la hora de eligir lo mejor para el bienestar de sus mascotas.


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